Psicología para adultos con problemas de adicción

Adicciones con y sin sustancia en Calatayud y online

Puede que lleves tiempo pensando que algo no va bien.

Quizá consumes más de lo que te gustaría, has intentado cambiar y vuelves a lo mismo, o no tienes claro si lo que te pasa puede considerarse una adicción.

También puede que todavía no quieras dejarlo.

No necesitas tenerlo todo claro para pedir ayuda.

Cuando algo empieza a ocupar más espacio del que quieres darle

A veces no es fácil saber cuándo un consumo o una conducta ha dejado de ser algo puntual y empieza a convertirse en un problema.

Puede que te suenen algunas de estas situaciones:

  • «Sé que estoy consumiendo demasiado, pero no sé si tengo un problema.»
  • «Quiero dejarlo, pero cuando llega el momento no puedo.»
  • «No sé si quiero dejarlo todavía.»
  • «He intentado cambiar varias veces y siempre vuelvo a lo mismo.»
  • «Cuando estoy mal, consumo más.»
  • «Bebo para poder relacionarme con los demás.»
  • «Consumo para aguantar más horas trabajando.»
  • «Juego para intentar recuperar el dinero que he perdido.»
  • «Una cosa me lleva a otra y después me arrepiento.»
  • «Mi consumo está empezando a afectar a otras partes de mi vida.»

Si algo de esto te resulta familiar, podemos hablarlo sin juicios y sin necesidad de que vengas con todas las respuestas.

¿Qué es una adicción?

Una adicción aparece cuando una sustancia o una conducta empieza a ocupar más espacio del que quieres darle y cada vez te resulta más difícil controlarla.

No se trata solo de cuánto consumes o de con qué frecuencia lo haces. También importa qué lugar ocupa en tu vida, para qué la utilizas y qué consecuencias está teniendo.

Y no siempre es fácil darse cuenta. Puedes seguir trabajando, manteniendo tus relaciones y haciendo tu vida aparentemente normal, y aun así tener un problema con el consumo o con una conducta.

¿Cómo puede empezar?

Una adicción no suele aparecer de un día para otro.

En muchas ocasiones, algo comienza como una forma de experimentar, divertirse, desconectar, relacionarse con otras personas o aliviar temporalmente una emoción desagradable.

Por ejemplo:

«Cuando estoy muy nervioso, beber me ayuda a relajarme».

O:

«Cuando estoy triste, jugar un rato hace que deje de pensar en todo».

Al principio, esa estrategia puede parecer útil. El problema aparece cuando se convierte progresivamente en la principal —o única— manera de afrontar determinadas emociones, situaciones o necesidades.

Con el tiempo pueden aparecer tolerancia, mayor frecuencia o intensidad de consumo o conducta, dificultades para reducirla y una creciente preocupación por conseguir, realizar o recuperarse de aquello que genera la recompensa.

¿Qué tipo de problemas podemos trabajar?

Adicciones con sustancias

Podemos trabajar problemas relacionados con:

  • Alcohol
  • Cocaína
  • Cannabis
  • Anfetaminas y otros estimulantes
  • Benzodiacepinas y otros fármacos
  • Opioides
  • Nicotina
  • Otras sustancias

Adicciones comportamentales

También podemos trabajar conductas que se han convertido en difíciles de controlar, como:

  • Juego y apuestas
  • Videojuegos
  • Uso problemático de internet
  • Compras
  • Sexo
  • Otras conductas adictivas

Porque no importa solamente qué consumes o qué haces. También importa qué función cumple para ti y qué lugar está ocupando en tu vida.

¿Qué función cumple el consumo en tu vida?

A veces el consumo o una determinada conducta no aparece «porque sí».

Puede ayudarte a desconectar, a relacionarte, a sentirte más seguro, a soportar determinadas situaciones o a escapar durante un rato de cómo te encuentras.

Por ejemplo:

«Bebo porque así me resulta más fácil relacionarme.»

«Consumo cocaína porque necesito aguantar trabajando.»

«Cuando estoy mal, consumir es la única forma que tengo de desconectar.»

«Juego para intentar recuperar lo que he perdido.»

«Bebo y entonces me atrevo a hacer cosas que normalmente no haría.»

Entender para qué aparece el consumo es una parte importante para poder trabajar el problema.

Porque si solo intentamos quitar una conducta sin entender qué estaba resolviendo, puede ser difícil encontrar otra forma de afrontar lo que hay detrás.

Cuando la adicción empieza a organizar tu vida

Quizá has empezado a notar que:

  • consumes o realizas la conducta más veces de las que querías
  • cada vez necesitas más para conseguir el mismo efecto
  • has intentado reducir o dejarlo y no has podido mantenerlo
  • aparecen ganas intensas o dificultad para pensar en otra cosa
  • organizas parte de tu tiempo alrededor del consumo o la conducta
  • sigues haciéndolo aunque sabes que te está perjudicando
  • afecta a tu relación de pareja, familia, trabajo o economía
  • utilizas el consumo para gestionar emociones, situaciones sociales o malestar psicológico
  • después de hacerlo aparecen culpa, arrepentimiento o sensación de pérdida de control.

No tienes que cumplir todas estas situaciones para que merezca la pena pedir ayuda.

Si llevas un tiempo preguntándote si lo que te pasa se te está yendo de las manos, podemos hablarlo.

No todas las adicciones se ven igual

Una adicción no siempre significa haberlo perdido todo.

Hay personas que mantienen su trabajo, sus relaciones y aparentemente llevan una vida normal mientras el consumo o la conducta va ocupando cada vez más espacio.

Por eso, no necesitas esperar a tocar fondo para pedir ayuda.

Si algo empieza a preocuparte, ya es suficiente motivo para detenerte, entender qué está pasando y valorar qué quieres hacer con ello.

Quizá estás en alguno de estos momentos

«No sé si tengo un problema.»

Quieres entender qué está pasando antes de tomar ninguna decisión.

«Sé que tengo un problema, pero no sé si quiero cambiar.»

Una parte de ti sabe que algo no funciona, pero otra no quiere renunciar a lo que el consumo o la conducta te aporta.

«Quiero cambiar, pero no sé cómo.»

Has tomado la decisión, pero necesitas aprender qué hacer con las ganas, los desencadenantes y las situaciones de riesgo.

«He cambiado, pero he vuelto atrás.»

Has vuelto a consumir o a realizar la conducta y no sabes cómo interpretar lo ocurrido ni cómo continuar.

«Mi consumo y mi salud mental se han mezclado.»

Notas que cuando estás peor consumes más, o que el consumo está influyendo en cómo te encuentras emocionalmente.

No tienes que estar en un momento concreto para empezar terapia. Podemos empezar desde donde estés.

¿Y si no estoy seguro de querer dejarlo?

Puedes saber que algo no está funcionando y, al mismo tiempo, no querer renunciar a ello.

Puedes pensar:

«Sé que me hace daño, pero también me ayuda.»

«Quiero dejarlo, pero no quiero dejarlo.»

«Sé que debería cambiar, pero ahora mismo no estoy preparado.»

Esto también se puede trabajar en terapia.

No tienes que llegar diciendo «quiero dejarlo».

Podemos empezar por entender qué está pasando, qué te aporta el consumo, qué consecuencias está teniendo y qué quieres para ti.

No tienes que tenerlo claro para empezar.

¿Cómo podemos trabajar una adicción?

No se trata simplemente de decirte que dejes de consumir.

Primero necesitamos entender qué está pasando y qué mantiene el problema.

A partir de ahí, podemos trabajar diferentes aspectos:

1 · Entender

Qué ocurre, cuándo aparece el consumo o la conducta, qué lo desencadena y qué función cumple.

2 · Explorar

Qué quieres cambiar, qué te cuesta dejar atrás y qué necesitas ahora mismo.

3 · Actuar

Aprender estrategias para afrontar las ganas, las situaciones de riesgo, las emociones y los hábitos relacionados con el consumo.

4 · Consolidar

Mantener los cambios, recuperar el control y prepararte para momentos difíciles.

También podemos trabajar la prevención de recaídas y otros problemas psicológicos que estén relacionados con la adicción.

Paso a paso, sin juicios y buscando cambios que puedas mantener en tu vida real.

Cuando el consumo y la salud mental van de la mano

A veces el consumo y el malestar psicológico se alimentan mutuamente.

Ansiedad, tristeza, aislamiento, problemas de sueño, irritabilidad o dificultades para gestionar determinadas emociones pueden estar relacionados con el consumo.

Y, al mismo tiempo, el propio consumo puede empeorar cómo te encuentras.

No siempre hay que elegir entre trabajar una cosa o la otra.

Cuando ambas están relacionadas, podemos abordarlas conjuntamente.

Pedir ayuda también es una forma de empezar a cambiar

Quizá todavía no sabes si tienes una adicción.

Quizá sabes que tienes un problema, pero no estás preparado para dejarlo.

Quizá ya lo has intentado varias veces y has vuelto atrás.

O quizá simplemente estás cansado de que el consumo o una determinada conducta ocupe tanto espacio en tu vida.

No necesitas tener todas las respuestas antes de pedir ayuda.

Podemos empezar por entender qué está pasando y ver juntos cuál puede ser el siguiente paso.

¿Hablamos?

Si llevas un tiempo preguntándote si lo que te pasa tiene solución, podemos empezar por hablarlo.

Escríbeme y cuéntame brevemente qué está pasando.

No necesitas explicarlo todo ni saber exactamente qué necesitas.